Ni siquiera Anjelica Huston, John Malkovich, o Steve Buscemi pudieron salvar esta película de ser un absoluto fracaso. La idea central del guión era buena pero no fue desarrollada adecuandamente. Por momentos el guión gozó de mucha genialidad, especialmente en las escenas en donde participó Jim Broadbent como Jimmy, pero por desgracia en el resto de las ocasiones cayó en el uso de situaciones aleatorias para hilar la historia y desarrollar el problema, además de servirse del asqueroso cliché.